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Qué es ser hincha de Atlas?
En estas notas describimos, los que hacemos Atlas Marrón, nuestro encuentro con Atlas, como descubrimos al Marrón y como aprendimos a quererlo.
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Cómo explicar lo que se siente?
Por Norberto Bocchia
¿A ver... cómo puedo explicar en palabras lo que llevo en el corazón? cómo puedo condensar en una fría letra un sentimiento tan caliente, tan vigoroso que me sale por todos lados? Es algo que nadie, ni yo, puede explicar. En cierto modo, sí, porque desde la cuna fuí (y siego siendo) hincha de Racing, así que sé cabalmente lo que se sufre siendo hincha de un club que tuvo más sinsabores que alegrías. Es que la historia de Atlas fue así, por más que la pinten poéticamente y la quieran enmarcar en una historia digna de Troya o de historia tipo guión de Hollywood, siempre fue la del clubcito que siempre está juntando el centavo y siempre le faltan cinco p´al peso, como decía mi abuelo.
Y a través de él, viene la conexión. De mirar juntos el "Crónica", de simpatizar por este modesto equipo al que siempre le hacían cuatro, cinco, siete, y a veces quedaba desafiliado.
Y a acercarnos a la cancha, cuando unos parientes compraron una quinta cerca, en el barrio Los Naranjos, para ver en directo lo que era Atlas. Lo que es el destino, no? quien iba a decir que muchos años después, me acercaría por mi cuenta, al principio tímidamente, con mi camarita para cubrir los partidos para mi propia web (CD Data Base), luego comenzar gracias a la colaboración de Miguel A. Giordano el sueño de tener el sitio propio (Atlas Marrón), las alegrías, los sinsabores (vieron como todo se repite?), conocer a David Larrosa, que me impulsó a hacer cosas nuevas (y nos apoyamos juntos en nuestros logros) y ver como este sueño crece y crece, y ver que uno está adentro, viéndolo crecer, esperando que el esquivo logro que todos deseamos, se haga realidad.
Y lo que es esto, no? Vas por la vida explicando lo que es el club... Atlas? que es eso? porque no te buscaste uno que gane? esos muertos? y cosas así.... y uno sigue perseverando en lo que le gusta, en lo que eligió, en lo que Dios eligió para uno...
Quiero agradecer a mi familia, a la que le resto tiempo por esta locura. A David, por lo ya contado. Él sabe que tiene capacidad para lograr cosas y que yo voy a estar para ayudarlo en lo que pueda, como nos ayudamos hasta ahora, tanto él a mi como yo a él. A "Fede" Retamal, un hombre con cuerpo de joven, que es muy inteligente y sabe lo que quiere, y cuando apriete el acelerador en su vida nada lo va a parar. A Manuel Ruiz, que me entrega su amistad y una paz que no encuentro en muchos lados. A la gente del club, que me recibió al principio con recelo, pero espero haber dejado en claro quien soy yo, y que no tengo dos caras...
A la gente de la radio, que me abre las puertas de su casa, para pasar tantas horas allí, y desarrollar todas mis locuras, tanto musicales como deportivas... Millán, Patri, Pablo, Lola... gracias!!!
Y a Puga, por qué no? porque consiguió que coincidiéramos en este lugar para darle forma a este sueño.
Y a mi querido gallego, mi abuelo Antonio, que me marcó con sus dedos sabios ese nombre en el diario: Atlas. Y sin quererlo, marcó mi destino.
Bendición o Masoquismo?
Por Federico Retamal
¿Quién me mandó a ser hincha de Atlas? Néstor, Dios, el Destino o vaya uno a saber quién. Yo era feliz siendo hincha de Boca, ganando todos los torneos conocidos y sin conocer el dolor del sufrimiento. ¿Era feliz en realidad? Era solo un nene de 14 años que poco entendía de la esencia del fútbol. El fútbol no son 11 jugadores corriendo atrás de una pelota para empujarla bajo el arco contrario. El fútbol depende de millones de otros factores que la gente desconoce. Hoy me doy en cuenta que nunca fui hincha de Boca, apenas me acerqué a ser un simple simpatizante, muy lejos de ser el enfermo del fútbol que soy hoy.
Mucho tiempo pasó desde aquellas épocas que admiraba al Boca de Bianchi. Bermúdez y Córdoba mis grandes ídolos, nunca me identifiqué con Palermo o Riquelme como todos, siempre me gustó ser diferente a la mayoría. Y hoy mis ídolos son otros. Están tan lejos de parecerse a Córdoba o Bermúdez, como yo lo estoy de saber qué es de la vida del club de la rivera.
Conozco los problemas de Boca por mirar noticieros deportivos, pero muy lejos está de preocuparme. Podría ponerme a defender a Borghi pero no es el tema de este escrito. Solo opino que mientras él esté convencido de lo que hace, no tiene que cambiar sus ideas. Pero los problemas de Atlas los se casi antes de que surjan. Los problemas de Atlas son mis problemas, se trasladan a mi vida cotidiana. Es más, anoche no podía dormirme por estar pensando en Atlas. Después de poder dormirme, soñé cosas referidas a Atlas. Charlas con los jugadores, situaciones de partido, abrazos, festejos y mucho más.
Si alguien me puso a Atlas en mi camino me encantaría saber quien fue. Me encantaría saber quien fue la persona que me llenó un vacío inmenso, que me puso al alcance de mi mano saber lo duro que puede ser un fracaso y lo hermoso que puede ser el sentimiento de pertenencia, el mirar hacia el costado y ver a otra persona tirando para el mismo lado y compartiendo las tristezas y alegrías. No me alcanzaría la vida para agradecerle haberme hecho hincha del último de los últimos y ver que todo puede salir adelante. ¿Quién más que un hincha de Atlas para explicar que cuando uno toca fondo puede salir a flote?
Cualquier persona que lea esto puede pensar que estoy loco. Y tiene mucha razón. Estoy completamente loco por Atlas. Si no lo sentís, no lo entendés. No hay vuelta que darle. Sólo la gente que comparte el mismo sentimiento puede entender realmente lo que digo.
Nadie que no lo sienta puede entender que una persona esté seis días contando las horas que faltaban para que Atlas juegue contra Yupanqui, líder del torneo, sobre Atlas por tres puntos. Nadie puede entender lo que es sentir un nudo en la garganta después de haber quedado afuera de un Reducido y no poder decir ni una palabra. Nadie puede entender que un abrazo en esa situación pueda significar compartir el dolor. Nadie puede entender que el grito de gol y los abrazos posteriores son lo más parecido a la felicidad plena que alguien puede sentir. Si alguien sabe de algo más hermoso, que me mande un mail…
¿Cómo puedo explicar que en mi casa apenas hago un par de cosas y en Atlas no me importo agarrar el pincel, la pala, la masa y el cortafierros y lo hice sin que nadie me lo pida? ¿Cómo explicar qué me mueve a ir un martes a las tres de la tarde a cagarme de frío en el medio de la cancha, pero disfrutar de ver a 30 tipos entrenar?
Y pensar que todo esto empezó allá por el 2005, cuando era un nene que entendía menos que ahora, cuando era el mismo boludo, un poco más chico, y sin la posibilidad de contar lo que pensaba. Ese Atlas-Paraguayo me cambiaría la vida para siempre.
Y si ese Atlas-Paraguayo me cambió la vida, no se como explicarles los sentimientos del primer Reducido. No puedo explicar lo que fue quedar afuera en manos de Berazategui. Los odie con todo mi corazón a cada uno de los jugadores del naranja. Las lagrimas querían salir a montones pero yo no las dejaba. El nudo en la garganta me impedía hablar, y las palabras de aliento me parecían la idiotez más grande del año. ¿De qué mierda me servía que alguien me dijera “el año que viene será”? Si yo lo veía a Facundo Piacenza tirado en el piso llorando como un nene, si yo lo veía a Néstor con el dolor en los ojos… El año que viene nada. Yo quería ascender ese año. No había tiempo para el fracaso, ni lugar para las lágrimas.
El tiempo pasó. Poco queda de aquel nene que contenía las lágrimas en Gerli. Ni siquiera el sentimiento queda. Hoy en día es mil veces más profundo. Hoy entiendo que hay que dejar salir las lágrimas. Lo entendí allá en Burzaco. Los sentimientos no hay que ocultarlos. No es más hombre el que no llora. Es más pelotudo, eso sí.
En todos estos años he aprendido demasiado. Desde lo futbolístico y periodístico, pero sobre todo en lo humano. Aprendí que los nombres pasan, pero el club queda. Que cualquier actividad que beneficie al club y no a un nombre debería ser aceptada.
También aprendí que no todo es lo que parece. Aprendí a no creer todo lo que dice la gente, y que el doble discurso en este ambiente es común, por eso siempre dije que no me gustaría un puesto político. Y si algo descubrí es que escribir es lo mío, pero también hay otro sueño que ojala pueda cumplirlo, y muy pocos lo saben. Ser técnico de Atlas es mi sueño, y creo que lo voy a cumplir, tengo mucha fe en eso.
Cerrando el tema, para no ponerme denso, aprendí algo que muy pocos saben. Muchas personas le dicen a otras que dejarían todo por ella/el, y otras cosas parecidas. Pero lo que muy pocos harían es dejar todo por un ALGO. Muy pocos lo harían. ¿Quién dejaría todo por 90 minutos de fútbol? Dejé a mi vieja en el día de la madre, dejé a mis amigos, dejé de salir, dejé de hacer miles de cosas por un simple partido de fútbol. Y eso es lo que no entienden todos, que un partido de Atlas nunca es un simple partido…

Cómo te hiciste hincha de Atlas?
Por David Larrosa
Todos me preguntan, vos no eras de Boca? y como te hiciste hincha de Atlas?, a todos ellos les digo lo mismo, en el año 2005, leo en el diario deportivo Olé, esta nota; muy parecido todo lo que contaban, a la historia de mi vida, y desde ahí, solo me quede esperando como, el 9 de enero del 2006, debutaba el programa “Atlas La Otra Pasión” que desde esa fecha, según se puede leer en esta info de Clarín; salía al aire, como salió la 8º temporada este lunes 16 de agosto, a las 22 horas por Fox Sports.
Una vez que empezó el programa, me propuse ir alguna vez al Puga, distante 52 kilómetros de mi casa, así que un día me anime, fue allá por el 2007, empecé de a poco, al principio yo estaba en la popular, luego nos pasamos a la platea y de ahí a las cabinas de prensa del club, todo era un sueño, luego conocí gente como José Luis Ferreira, Beto Bocchia, Fede Retamal y Manuel Ruíz, gente integra, que siempre me mostraron una sola cara, ahí me dieron ganas de hacer cosas por el club, hoy gracias a la comisión directiva encabezada por Rolando Boroski, Ricardo Cánepa y Maxi Ambrosio, soy con mucho orgullo y honor, el jefe de prensa.

Yo no necesité ser jugador de Atlas para querer al club, tampoco ser periodista, para informar todos los días, de las actividades del Marrón , yo solo necesité rodearme de gente como Daniel Torrisi, Luciano Páez, Mario Grela, Marcelo Alfonso, Martín Russo, Daniel Ferrari, Julio Piancino, Gabriel Juerez, José Luis Cordo, Ismael Carreras, Roberto Albor, Ramón Estape, los chicos de la Productora Freim (Javier, Martin, Mariano, Diego, Pablo Abel, Bruno y el Colo) también del el ex cuerpo técnico de Atlas encabezado por el Búfalo Szeszurak y Luis Balzame (un amigo que me regaló el futbol) el actual cuerpo técnico, que comanda Néstor Retamar y Fernando Camarano, todos los jugadores de Atlas del plantel 2009/10 y 2010/11 y toda la linda gente que hace Matanza Radio Net, por todo esto gracias, RICARDO PUGA por fundar al Club Atlético Atlas, y por cumplirme el sueño.